La familia siempre ha sido una prioridad para Sergio Alberto Vasquez, el dueño de un restaurante local. Fue lo que lo hizo mudarse a Austin en 1984, empezar su propio negocio de construcción de techo y abrir Chekos, su restaurante mexicano, en 2008, a pesar de nunca haber trabajado en la industria de restaurantes. Desde entonces, Chekos ha aportado un ingreso regular a la familia Vasquez y ha conectado la familia con la comunidad.
Sin embargo, el camino de abrir un restaurante no fue directo ni lo que Vasquez intentaba seguir cuando era un niño. Vasquez creció en Ciudad Victoria en Tamaulipas y soñó con ser maestro. Después de terminar su título de docente, Vasquez tuvo que mudarse a Baytown, Texas cuando tenía 25 años en busca de una futura mejora para él y su familia. Una gran parte de su decisión tenía que ver con la devaluación del peso mexicano, lo cual hacía imposible encontrar un trabajo regular. La corrupción gubernamental también influyó en su mudanza a los EE.UU..
“Nuestro gobierno se manejaba a base de puros amigos y compadres,” Vasquez dijo. “No hay cupo para los que no tenemos a ningún familiar en el gobierno.”
Después de vivir en Baytown, Texas por algunos años, Vasquez decidió mudarse una vez más. Vasquez extrañaba ver a su familia extensa pero quería conservar las oportunidades laborales que tenía en los EE.UU. En 1984, él se mudo a Austin donde vivían unos familiares de parte de su madre, y él ha permanecido en Austin desde entonces.
“Me acerqué para estar cerca de alguien que era familiar,” Vasquez dijo. “Mi madre tenía sobrinos que se habían venido para los Estados Unidos en 1910.”
Al principio, Vasquez trabajaba en la iglesia San Luis y finalmente empezó su propio negocio de construcción de techo. Sin embargo, la recesión económica en 2008 impactó su negocio. También impactó negativamente a un restaurante mexicano llamado “Jesús Maria”, el restaurante que ocuapa el lugar que Chekos ocupa ahora. Al ver esta oportunidad, Vasquez ofreció comprar “Jesús María” y convertirlo en un negocio familiar. La familia Vásquez decidió nombrar el restaurante “Chekos” para honrar el nombre que muchas personas en su familia comparten.
“Yo quiero llamar al restaurante Chekos porque el nickname del nombre Sergio es ‘Cheko’,” dijo Vasquez. “En la familia mi hijo, que es el cocinero, se llama Sergio y tenemos un nieto que se llama Sergio también.”

Aunque elegir un nombre nuevo para el restaurante no fue difícil, aprender como dirigir el restaurante fue difícil, según Vasquez. Él no tenía ninguna experiencia en la industria de restaurantes antes de abrir Chekos.
“Empezamos a trabajar sin saber mucho del negocio,” dijo Vasquez. “La gente que estaba anteriormente fue de gran utilidad porque nos enseñaron cómo manejarlo.”
Por aprender cómo dirigir un restaurante, Vasquez esperaba unir a sus familiares.
“No lo abrimos con la intención de hacernos ricos y no lo abrimos con la intención de ganar muchísimo dinero,” Vasquez dijo. “Lo hicimos más para mantener la unión de la familia.”
Una manera en que la familia Vasquez fortalece sus lazos es poner una noche de karaoke en el restaurante cada viernes. La familia, desde Sergio Vasquez a su nieta más pequeña, cantan en español e inglés. Minerva Vásquez, quien se casó con Sergio Vasquez y es dueña de Chekos con él, dice que su parte favorita de tener un restaurante es cantar en las noches de karaoke.
“Siempre canto ‘El Columpio’,” dijo Minera Vasquez.
Alyanna Rodriguez, un estudiante de undécimo grado, ha atendido noches de karaoke en Chekos múltiples veces con sus amigas. Rodriguez encanta cantar y bailar en su tiempo libre, y disfruta de la oportunidad de cantar en un ambiente sin estreses.
“Fue una experiencia muy íntegra y única,” dijo Rodriguez. “Cantando con amigas se hizo la experiencia aún más significativa.”
Desde que empezó a asistir a las noches de karaoke, Rodriguez ha comido en Chekos múltiples veces y le encanta ordenar la gordita con pollo guisado. Siente que las noches de karaoke representan la espíritu de la restaurante.
“Es lo que Chekos representa,” dijo Rodriguez. “Representa la familia, las amigas, la música, y los niños. Te sientes muy en casa.”
Muchos otros estudiantes tienen buenas memorias de Chekos. Ada de la Garza, una estudiante de undécimo grado, fue al restaurante por primera vez cuando tenía dos años y recuerda ver a Dora la Exploradora y comer totopos y queso con su hermanito mientras asistía a reuniones familiares en Chekos.
“Era nuestro restaurante mexicano preferido y a mi abuelo le gustaba,” dijo de la Garza. “Y él es mexicano, pues nosotros confiábamos en él.”

Aunque la familia de la Garza no ha visitado Chekos recientemente, ella formó una tradición nueva en el restaurante con sus amigas. En el otoño de su primer año de la escuela secundaria, de la Garza animó a sus amigas a caminar a Chekos después de sus exámenes finales. Ahora, ella y sus amigas comen en Chekos después de sus finales cada semestre.
“[Chekos] simboliza nuestra amistad y como he crecido,” dijo de la Garza. “Es algo que [promociona] la construcción de nuestra comunidad y yo pienso que se nos hace más cercana ir y compartir una comida juntos.”
De la Garza piensa que el ambiente de Chekos es un componente clave para hacer que su amistad creciera.
“Los dueños y las personas que trabajan aquí siempre son amables y pacientes con nosotros aunque usualmente, nosotros pasamos dos horas allí y hacemos mucho ruido,” dijo de la Garza. “Los dueños nunca han dirigido, ‘ustedes deben salir’ o trataron de echarnos.”
Chekos apoya a McCallum también – patrocinan multiples actividades escolares como ballet folclórico y donan comida a la quinceañera de McCallum cada año. Es importante para Vasquez ayudar organizaciones escolares porque sus hijos y nietos graduaron de McCallum.
“Estamos en la mejor posición para ayudar y hemos ayudado a muchas escuelas cuando vienen a nosotros para asistencia,” dijo Vasquez.

Telvi Altamirano Cacino, maestro de español y patrocinadora de ballet folclórico, siente gratitud para el apoyo que Chekos ofrece a la comunidad.
“Hay muchas familias en las que los niños se gradúan y ellos ya se desconectan,” Altamirano dijo. “Chekos es una de esas conexiones que yo creo que va a estar aquí para siempre.”
